El pasado sábado visitamos el restaurante Sal Café, que se encuentra a pie de playa entre el Hospital del Mar y la Barceloneta. La localización es perfecta, ya que pudimos sentarnos en la terraza y disfrutar de la cena mientras la brisa del mar refrescaba el caluroso ambiente de Barcelona. De todas formas, también hubieramos estado muy a gusto en su interior de diseño con facha acristalada.
La comida, realmente buena. Recomiendo tanto la ensalada de pollo confitada, como la hamburguesa que pedí de segundo. Los platos son correctos, ni muy abundantes, ni muy escasos. Lo justo para que uno salga del restaurante sin sentirse lleno, pero sabiendo que ha comido muy bien.
A destacar el servicio: muy amables y simpáticos en todo momento. Quizás fuera que la mayoría de ellos eran argentinos, y ya sabemos que tienen un caracter especial. En todo momento fueron muy serviciales, además de rápidos en el servicio.
Quizás el aspecto “menos positivo” fue el precio, ya que nos costó unos 40 euros por persona. Eso sí, mis compañeros de mesa se metieron un buen solomillo entre pecho y espalda. Está bien saber que si vais entre semana, tienen un menú por solo 9 euros.
Así que todos salimos muy contentos restaurantes. El único que se quejó un poco más de la cuenta, fue la tarjeta de crédito que se quedó temblando. Por lo demás… ¡EXCELENTE!
Restaurante Sal Café
Dirección: Paseo Marítimo de la Barcelona s/n. Een la playa, a 50 metros del Hospital de Mar
Zona: Barceloneta
Cocina: Internacional Mediterránea
Precio medio: 25 euros
Teléfono: 93 224 07 07





Te copio-pego mi opinión, que puse en verema.com
En su tarjeta pone “restaurante bar chiringuito deluxe”, en serio. Está en la zona de porches bajo el paseo, a la altura del Hospital del mar. Cuidada decoración que invita a entrar (la cocina se ve desde el paseo), basado en la resultona combinación naranja/negro/blanco. Grandiosa barra y salón con una inmensa pantalla donde se suceden vertiginosos videoclips que no pegan con la música de la sala. Tuvimos la suerte de que la terraza estuviese recogida y, a través del cristal, nos acompañaba el batir de las olas. Carta de vinos breve y típica. Servicio del vino muy inexperto, copas duralex, vasos duralex e incluso algunos platos duralex. Comida mediterránea con toques asiáticos y suramericanos con un exceso de salsas y aceitazos para nuestro gusto, solo podemos aprobar el solomillo con rösti de calabaza. Demasiado caro para lo que ofrecen, 30€/barba sin vino (9.90€ por unos chipirones mediocres es una pasada…).
La verdad es que tienes mucha parte de razón. Nosotros nos lo pasamos muy bien hasta que vimos la cuenta… si hubiera sido un poco más barato, entonces todo hubiera sido perfecto, pero aún tienen que acabar de ajustar el precio/calidad.
El pasado día 21 de julio tuvimos la mala suerte de ir a cenar al restaurante Sal café un grupo de compañeros, era nuestra cena de verano.
Lo primero que nos dijeron es que si rompiamos alguno de los maravillosos vasos de duralex de color marron (suponemos que reciclados de algún contenedor) los tendríamos que pagar.
las copas y los vasos estaban opacos a causa de la cal del agua
por lo cual me dispuse, con la servilleta de papel a limpiármelas, por lo que la camarera me regaño.
Una compañera pidió rape, y le pusieron una enorme cabeza de rape con la boca abierta y su pequeña colita. no le hizo mucha gracia y además tenía un gusto u tanto extraño, a lo que las
camareras le dijeron que era el aceite de trufa blanca, el el cual se odia o se ama y que era evidente que ella lo odiaba.
algunos nos comimos un Brasileño (arróz basmati, merluza,leche de coco, gambas y calamares) pude encontrar alguna gamba los calamares todevía no los he encontrado.
Pero lo mejor fue el final cuando ya habiamos pagado y nos ibamos algo fastidiados por el alto precio que habíamos pagado 40 Euros. una de las camareras nos paro reclamándonos la propina, si nos perecia correcto no haber dejado bote. a lo que ahora les contesto:
No solo nos parece correcto no haber dejado bote, si no que nos teníamos que haber levantado de la mesa a la primera impertinencia de estas camareras tan maleducadas, por qu en Barcelona sobran sitios mucho más baratos que este y con mucha más clase. ” Que les valla bonito” y haber si cambian los vaso.
tiene razon
También asistente a la famosa e inolvidable cena (la mayoría de los asistentes se quedaron con hambre) del dia 21 de julio.
Si bien es verdad que el tipo de comida servía podía no ser habitual en algunos comensales, lo que resulta imperdonable es el servicio SUPERBORDE después del estacazo al pagar la cuenta, la relación calidad-precio totalmente desequilibrada.
Cuando ibamos a salir del restaurante, se nos plantó delante sin dejarnos pasar una camarera, con el tono muy subido-agresivo recriminandonos que no habíamos dejado nada de bote y si nos parecía bien.
Hay que tener mala suerte con la de sitios que hay en barcelona ir a parar a éste al que me parece (seguro) que no vuelvo.
salu2
Vaya. Parece que la cosa prometia, pero si hay algo que me molesta más que un precio desajustado es un trato impertienente. Me tocará esperar a oir más referencias antes de probarlo. Saludos.
El sitio es de lo más fashion, y sobre todo no olvideis pedir las ortigas de mar rebozadas que son lo más.