Un día en el Poble Espanyol

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¿Te imaginas poder pasear por calles y plazas de toda España sin moverte de un mismo pueblo? ¿Te gustaría entrar en un taller artesanal y ver como se hace una botella de cristal, o un cesto, o un botijo?

Todo esto y más te esperan en el Poble Espanyol, ubicado en la montaña de Montjuïc, un espacio para grandes y pequeños donde se suelen realizar muchas actividades paralelas. Y es que desde que fue concebido en 1929, el Poble Espanyol ha sido contemplado como un espacio diferente y único en la ciudad.

Su original configuración urbanística – un verdadero pueblo con calles y plazas, sin coches y envuelto por la naturaleza que ofrece la montaña de Montjuïc – le ha ayudado ha crear un microcosmos especial que invita a salir de la rutina diaria de la ciudad.

El Poble Espanyol fue construido con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona como el pabellón dedicado al arte. En él hallamos un pueblo ibérico en pequeño, lleno edificios, calles y plazas de distintas regiones españolas. La selección de piezas se realizó teniendo en cuenta criterios de encaje estético que permitieran una composición global y armónica de acuerdo con el proyecto de “pueblo” que se había concebido.

La idea fue impulsada por el arquitecto Puig y Cadafalch y después concebido como una unidad de conjunto por los arquitectos Francesc Folguera y Ramón Reventós.

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