Hotel Cram, un paraíso en el eixample

Sus luces de colores en la fachada van cambiando según el día, gracias a múltiples leds que ahorran el consumo de energía a la mitad. Es una seña identificativa del Hotel Cram, en pleno eixample, un alojamiento donde soñar depierto.

Desde la recepción a las habitaciones destaca la fuerza del interiorismo, con diseño creado con imaginación y una arquitectura bien definida que recrea el ayer y el mañana. Es notable el juego de contrastes entre espacios “claros y oscuros” para ir creando secuencias, se van repitiendo en el proyecto.

Así, encontramos habitaciones tonos claros, pasillos oscuros, patio tonos claros, recepción oscuros u otra secuencia como: Bar- còctel oscuro, escalera-patio claro, restaurante oscuro. Todo tiene una gran significación. Dotado de última tecnología, nos gusta porque sí.

Desde el lobby, de inspiración oriental con cojines, cortinas y sedas de diversos colores, pasando por las fastuosas habitaciones. Es de destaca la luz natural que penetra a través del patio “blanco”. Se utiliza el recurso de la utilización de diferentes texturas en los paramentos para crear sensaciones táctiles.

En él tiene su restaurante un maestro de la cocina, como Carles Gaig, con una renovada gastronomía, basada en los ingredientes naturales de la cocina catalana y mediterránea.

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Un comentario

  1.   Alex dijo

    Creo que hay un fallo de concepto curioso en el artículo: Las luces LED reducen el consumo a la mitad, si lo comparas con iluminar la fachada con otras luces de colores absurdas. Pero, comparándolo con, por ejemplo, no iluminar absurdamente el exterior del edificio por motivos puramente decorativos, los LED no ahorran, con perdón, una mierda, sino que consumen energía innecesariamente.
    Just my two cents.

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