A partir de julio podemos conocer el universo de la Ciudad de los Dioses, Teothihuacan

CaixaForum acogerá la exposición “Teothihuacan, Ciudad de los Dioses”, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, presenta más de 400 piezas arqueológicas, que nos darán una completa visión de esta cultura, entre ellas se podrán ver pinturas murales, esculturas de piedra o de obsidiana, recipientes de cerámica, joyería prehispánica, máscaras rituales, figuras de animales mitológicos realizadas en suntuosos materiales. Todas ellas de un gran refinamiento, en ellas se incluyen desde objetos encontrados en el siglo pasado hasta los más recientes descubiertos en el Palacio de Xalla como el Gran Jaguar de Xalla, una fachada escultórica policromada, el Disco de la Muerte o una figurilla en piedra que hace referencia al fin de la antigua civilización.

Las piezas proceden del Museo Nacional de Antropología, la zona Arqueológica de Teotihuacan y del Museo del Templo Mayor, se complementan con otras obras de colecciones privadas, como la del pintor Diego Rivera que reunió en el Palacio de Anahuacalli.

Teotihuacan es la mayor ciudad prehispánica que se construyó en América, y se convirtió en un importante  centro cultural, religioso y político. La metrópoli marcó una línea económica, ideológica y política, durante el periodo de 150 a.C hasta el 650 d.C. Su importancia llegó a tal nivel que, después de la caída de su civilización, era considerada como un lugar sagrado. Hoy en día es un elemento fundamental de la identidad mexicana.

La exposición se dispondrá en seis ámbitos, que no sólo exhiben obras de arte, sino que también objetos de uso cotidiano, que da una visión más completa. El primero de los ámbitos se dedica al desarrollo urbanístico de la ciudad, sus características y herramientas utilizadas, los edificios y el plan de desarrollo, entre ellos las Pirámides de la Luna y el Sol o la Calzada de los Muertos. El segundo espacio nos habla de la forma de comercio, que la gran mayoría de las veces se relacionaba con la guerra; su política, para conocer la forma de gobierno y como se elegían ;y jerarquía social, dividida en cuatro estamentos. El tercero, se centra el dos de las principales figuras de su mundo: el príncipe y el sacerdote, sobre todo relacionado con sus cultos y el papel del sacerdote en ellos.

El siguiente, se relaciona con la vida en palacio, edificios multifamiliares, donde vivía la familia propietaria y sus asistentes, con habitaciones distribuidas en función del nivel social y su cercanía al jefe de la familia, todas ellas decoradas con pinturas murales que hacían referencia a las actividades que en ellas se desarrollaban. El quinto espacio hace referencia a Teotihuacan como un importante centro artístico, de un elaborado simbolismo, estableciendo un canon artístico para cada disciplina: talla en piedra, hueso y concha, cerámica y pintura mural. Con unas proporciones características en rostro y cuerpo. Y en el último, sobre las relaciones que mantenían con Mesoamérica, como la zona del altiplano central, Monte Albán o Tikal y Kaminaljuyú.

A partir de Julio

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